Cuando una persona es bautizada en agua en el nombre de Jesucristo, sus pecados le son perdonados por completo y su vida antigua de pecado es sepultada para siempre con el Señor Jesús. Dios nunca más recordará esos pecados.
"El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado". (Marcos 16:16)
"Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo". (Hechos 2:38)
"Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos". (Colosenses 2:12)