Cuando una persona recibe el don del Espíritu Santo, el mismo Dios de la gloria viene a morar dentro de su cuerpo (Colosenses 1:27). Esta gloriosa experience se caracteriza por el fenómeno de hablar en otras lenguas como señal de la venida del Espíritu (Hechos 2:1-4). El Espíritu Santo en nuestros corazones nos llena de poder, nos hace testigos de Jesucristo y sella nuestra salvación.
"Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra". - Hechos 1:8
"Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención". - Efesios 4:30
Al arrepentirnos, bautizarnos en agua en el nombre de Jesucristo y recibir el don del Espíritu Santo, cumplimos el "nuevo nacimiento" del cual habló Jesús.
"Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios". - Juan 3:5